G. I. Chávez – Merchandising político ya tiene su héroe de acción

Este artículo fue escrito originalmente por Justo Morao para la edición de junio de 2013 de la revista española de política Sesión de Control
En los últimos años se ha podido observar al Comandante Chávez cada vez más cerca del corazón de su pueblo. La tela, el plástico y el papel se han convertido en los consejeros políticos más efectivos que popularizan su imagen en la percepción de sus seguidores y admiradores.
Figura de acción de Hugo Chávez.

Hugo Chávez, uno de los líderes más carismáticos de los últimos tiempos, fue muchas veces criticado por su personalidad histriónica de verbo atrevido y apasionado, que sabía cómo hacerse notar entre sus admiradores y detractores. Su conducta inusual fue motivo de muchas controversias en la opinión pública debido al modo de presentarse ante su audiencia y su manera de atacar a la oposición. Se caracterizó por escapar frecuentemente de todos los convencionalismos y composturas democráticas.

El propio gobierno propició un sistema de creencias en torno a la personalidad de Chávez, exaltando sus rasgos y afinando su imagen, que intentaba inducir a la audiencia a pensar que éste poseía características sobrehumanas, elevándolo por encima de cualquier funcionario público que, en el pasado, hubiere ejercido cualquier cargo administrativo de elección popular.

Se fue construyendo entonces un círculo de retroalimentación en el cual se aprovechó la fama para generar más fama aún, mediante la publicidad excesiva y exagerada. Dicho círculo ha generado tal fuerza centrífuga que se ha expandido aún más con el tiempo, abarcando no sólo el ámbito de lo público y lo social, sino también de lo individual.

La historia reciente del Merchandising

Desde los años cincuenta, en la industria del cine y la televisión norteamericana, actores como John Wayne, o los personajes de ficción como el Llanero Solitario, G.I. Joe o el Zorro, entre otros, tuvieron su mercadería de baratijas, souvenirs, juguetes y recuerdos para niños y fanáticos. Pero fue al final de los años setenta cuando ese negocio prosperó y pasó entonces a planos mayores extendiéndose hasta nuestros días. Como ejemplo de ello se puede apreciar el fenómeno comercial generado por la película Star Wars, dirigida por George Lucas, que no hubiera podido convertirse en un filme ya considerado de culto si no hubiera existido el impulso dado por la empresa de juguetes Kenner en 1977 (hoy Hasbro).

El licensing y el merchadising comprendían la supervisión de la propia empresa productora de la película, Lucasfilms, en la fabricación, realizada por terceros, de juguetes a escala, figuras de acción de los personajes, juegos de mesa, álbumes de cromos, ropa, coleccionables, etc., con el fin de que sus admiradores, mayormente niños, tuvieran al alcance de la mano todo ese mundo mágico de ciencia ficción.

El secreto del éxito del merchandising es que el individuo que tiene un objeto que representa un personaje, un filme o una historia, puede llegar a verse a sí mismo como parte de ésta, identificarse o involucrarse de alguna manera con alguno de los personajes, creándose un vínculo o nexo afectivo. Es decir, ocurre un proceso psicológico donde el individuo, al sentirse poseedor del objeto en cuestión, lo hace parte de su cotidianidad íntima, lo cual puede permitirle llegar a crear una conexión emocional que le sirva entonces para relacionarse directa o indirectamente con el referente (el filme, la serie de televisión, el propio personaje o el héroe de televisión).

Igualmente ocurre con algunos productos comerciales que convierten a los consumidores habituales en fieles seguidores de la marca. En ocasiones, tal admiración trasciende la utilidad del producto mismo.

Esta relación entre el objeto y su significado para el individuo, podría sentar las bases para la construcción de un sentido de pertenencia a un grupo social determinado o a un grupo de admiradores y seguidores del referente. En algunos casos, puede llegar a formarse una delgada línea entre una admiración cada vez más creciente por el referente y la compulsión por adquirir más objetos que lo representan.

El líder popular

Así como los personajes de los comics o de las películas de acción, Chávez ha sido representado en maneras tan peculiares que podrían llegar a estimular la imaginación de sus admiradores, inclusive después de su fallecimiento en 2013, lo que ha sido inédito en la historia política contemporánea de Venezuela.

A pesar de que Chávez fue catalogado como un hombre de izquierda, de corte socialista, que pronunciaba fuertes críticas al sistema capitalista mundial, ha sido el estilo publicitario norteamericano, utilizado tanto por el gobierno venezolano como por algunas empresas privadas, el que ha catapultado la imagen del líder a niveles muchos más asequibles a la población.

La figura de Chávez ha proliferado en las calles de su país, en tiendas y centros comerciales populares, pero no de la manera formal con la que un jefe de Estado solía ser representado, sino en artículos corrientes como juguetes, ropa, cromos y, en general, en todas las formas posibles de merchandising que fomentan el consumo y que generan réditos, no solo políticos por la apropiación simbólica de su figura por parte de sus seguidores, sino también económicos con jugosas ganancias internacionales.

Música sinfónica crea atmósfera emotiva alrededor de la figura de Hugo Chávez

El gobierno venezolano que preside Nicolás Maduro ha producido nuevamente en el mes de junio de 2013, uno de los muchos cortometrajes para homenajear a Hugo Chávez, los que habitualmente se realizan utilizando recursos del Estado. Tal pieza televisiva tiene una particularidad que llama mucho la atención y que merece un comentario.

En este cortometraje, difundido en cadena nacional de radio y televisión, se utilizó el recurso de la música sinfónica orquestada a la manera clásica para otorgar dramatismo a las imágenes presentadas. Es decir, como en las películas de Hollywood, la función sonora de la música es utilizada como herramienta para:

  • Duplicar la sensibilidad del espectador.
  • Remarcar con ritmos y armonías aspectos de la imagen que por sí solos no causarían el mismo impacto en la audiencia.
  • Conectar escenas de diferentes contextos para homogeneizar el mensaje, haciendo más estable la transición de las imágenes.
  • Ir modificando el ánimo de la audiencia a través del cortometraje para que, al asociarse con la imagen, pueda intentar crearse una conclusión de forma inducida en la mente del espectador. Tal conclusión esperada por los productores del filme.

El cortometraje llamado «Homenaje al Comandante Supremo Hugo Chávez» se desenvuelve en una atmósfera de misterio desde el primer segundo ubicándose en una categoría de solemnidad y sacralidad que persigue la exaltación de la imagen de Chávez, destacando su carismática personalidad durante toda la secuencia, teniendo como tema principal el ideal de un destino mesiánico que debía cumplirse.

Las escenas del filme muestran, principalmente, un concierto de una orquesta sinfónica juvenil que interpreta una magna obra de cuatro movimientos, alegóricos a la historia política nacional, comenzando por «El Pacto de Punto Fijo» cuyas armonías y melodías desarrollan temas musicales en tonalidades menores, destacándose las notas largas en los bajos con texturas sonoras muy ásperas producidas por los contrabajos y trombones al unísono, especialmente para crear tensión al ser asociadas con las imágenes históricas de la política que va desde los años sesenta hasta los noventa. La tonalidad de la música cambia repentinamente a mayor cuando aparece la figura de Chávez en los hechos del 4 de febrero de 1992, la orquestación se vuelve más brillante, aparecen las trompetas en la orquestación.

El segundo movimiento «La Construcción», es interpretado de una manera más informal por los ejecutantes, éstos se despojan de sus corbatas para quedar sólo en camisas. Se interpreta una versión orquestada predominando las maderas de la orquesta (flautas, clarinetes y oboes) elementos que le dan frescura a la música y una sensación de libertad, que se interrumpe súbitamente por una línea marcial tocada por la trompeta y al fondo se ven imágenes de los trágicos hechos del 11 de abril de 2002.

El tercer movimiento, «La Revolución», comienza con un allegro a cargo de las cuerdas (violines, violas, cellos y contrabajos) donde se van incorporando los demás instrumentos sinfónicos para incorporar los instrumentos nacionales, cuatro, bandola, arpa y maracas en la orquestación clásica. En la imagen vemos como parte de la interpretación musical a los miembros del sistema de orquestas juveniles e infantiles con su uniforme tricolor, otorgando un carácter nacionalista a la escena.

Se aprecian imágenes de archivo de Hugo Chávez de sus apariciones más destacadas y recordadas, quien aparece también junto a Nicolás Maduro en sus quehaceres políticos. Este tipo de imágenes pretenden reafirmar el aval moral de Chávez hacia Maduro, puede crear una sensación de sucesión política basada en la técnica publicitaria del endorsement político.

Para finalizar, sólo se ve en las partituras (score) las palabras «Sigamos Unidos» como título del cuarto movimiento, el que está próximo a interpretarse pero que deja en suspenso a la audiencia, una metáfora para plantear lo mucho que queda por hacer en el país.

Las imágenes de archivo con su sonido original se superponen a la música, quedando ésta en plano de fondo que acompaña la acción de la escena, la que otorga fuerza, ansiedad, dramatismo o alegría en distintos puntos del filme.

Esta pieza audiovisual realizada para televisión, indudablemente exalta la figura del fallecido presidente Hugo Chávez resaltando aún más sus atributos de liderazgo a través de los efectos que puede producir la música en un filme. Igualmente, se deplora la historia política anterior a Chávez al comienzo del filme, remarcando intencionalmente la ansiedad o la angustia que puede producir ese tipo de composición en tonalidad menor de la música al acompañar las imágenes.

Existe indudablemente una falta de equilibrio en la historia que relata el cortometraje, porque sin lugar a dudas antes del gobierno de Chávez no todo fue tan malo y durante el mandato de éste tampoco todo fue tan bueno. Siempre existirán en Venezuela retos que superar para seguir mejorando, esa ha sido siempre la esencia de la historia de los países democráticos. Es decir, a pesar de las crisis sociales y políticas que ha tenido Venezuela a lo largo de su historia, el desarrollo del país no comenzó precisamente con el gobierno de Chávez.

La exaltación de las virtudes y la imagen del presidente Chávez y de su gobierno de manera tan épica escapa de la realidad actual y más aún con la herencia económica que padece Venezuela después de su fallecimiento. Eso significa que más que un «homenaje» al fallecido presidente, es una pieza de propaganda política utilizada para mantener vivo su recuerdo y continuar el mito entre sus seguidores, que pueda servir de conexión emocional con el actual gobierno para minimizar el impacto social de sus errores y justificar el sacrificio de los simpatizantes. Por eso es que la difusión masiva a través de la cadena nacional es tan importante y, a la larga, tan efectiva.

A continuación: «Homenaje al Comandante Supremo Hugo Chávez»

VI Coloquio – Totalitarismo, Ideología y Cultura – Observatorio Hannah Arendt

Justo Morao exponiendo Deidades Políticas y Propaganda

VI Coloquio – Totalitarismo, Ideología y Cultura – Mayo 2013.
Justo Morao: «Deidades Políticas y Propaganda»

Quiero agradecer enormemente al Dr. Alejandro Oropeza, al Dr. Oscar Vallés y al Dr. Miguel Ángel Martínez Meucci por la invitación que me hicieran a participar como ponente en el VI Coloquio – Totalitarismo, Ideología y Cultura realizado el 3 de mayo en los espacios de la Universidad Metropolitana en Caracas, Venezuela, bajo el auspicio del Observatorio Hannah Arendt.

Tocamos un tema muy sensible como es el de la sacralización de la política y las religiones políticas. Tuve el gran honor de compartir el podium con grandes conocedores del tema como el Dr. Guillermo Aveledo, el Dr. Germán Carrera Damas, la Dra. Michelle Ascencio, el periodista Gabriel Salvia, invitado de la República Argentina, entre muchos otros.

Justo Morao y Miguel Martínez Meucci

VI Coloquio – Totalitarismo, Ideología y Cultura – Mayo 2013.
Justo Morao y Miguel Martínez Meucci.

Mi ponencia estuvo enfocada principalmente en las «Deidades Políticas y la Propaganda – Técnicas publicitarias para potenciar la imagen del Líder».

V Coloquio - Totalitarismo, Ideología y Cultura - Mayo 2013. Justo Morao y Germán Carrera Damas.

VI Coloquio – Totalitarismo, Ideología y Cultura – Mayo 2013.
Justo Morao y Germán Carrera Damas.

VI Coloquio UNIMET Totalitarismo Ideología y Cultura

Cancionero Electoral – La nueva tendencia publicitaria en Latinoamérica

Este artículo fue escrito originalmente por Justo Morao para la edición de marzo de 2013 de la revista española de política Sesión de Control 

La canción política ha sido excelente compañera del espíritu social de cambio en momentos históricos de gran importancia, dejando un testimonio invaluable sobre su significado en la cultura humana. Este tipo de expresión se ha manifestado en tiempos de gran tribulación y ha servido para fomentar la unión, dando inspiración compartida en la búsqueda del bien común o en el logro de una causa, como también, esperanza en el anhelo y consuelo en la resignación. La música, como modo de expresión, ha invocado la admiración de un pueblo hacia su líder, ha estado presente en los campos de batalla en medio de conflictos bélicos o ha servido, también, para mantener la moral en alto ante los sacrificios producidos por los desafíos de cada época.

Entre muchos ejemplos, se puede apreciar la Carmagnole o Carmañola Francesa, canción popular anónima de la Revolución Francesa que exaltaba la rebelión, que, junto a otras, bien pudo haber influenciado el estilo de la canción patriótica latinoamericana de finales del siglo XVIII y principios del XIX, entonadas clandestina y públicamente por grupos insurgentes de tendencia independentistas. Muchas de estas piezas musicales fueron de autor anónimo, sin embargo, en Venezuela se destacaron compositores como Lino Gallardo, Juan José Landaeta, José María Isaza, Juan Francisco Meserón, entre muchos otros, que bien apoyaron la causa política y al mismo Libertador Simón Bolívar con sus versos y canciones, a tal punto que algunos serían perseguidos por ello.

Hechos similares ocurrieron en la Guerra Civil Norteamericana, donde este tipo de canción otorgaba entusiasmo, valor y fuerza moral a los soldados y civiles que protagonizaban los sangrientos eventos entre el norte y el sur que buscaban definir el alma de un país entero. Al igual que en Francia y Suramérica, muchas de estas piezas salían espontáneamente de las propias tropas, sin embargo, compositores como Jesse Hutchinson con su “Lincoln and Liberty”, o Julia Ward Howe con “The Battle Hymn of the Republic”, entre otros, honraron el sentimiento popular de aquellos tiempos difíciles.

“Lincoln and Liberty”  por Jesse Hutchinson (1860)

Ya entrado el siglo XX, las canciones partidista y patrióticas fueron utilizadas con el mismo ánimo, pero con propósitos más siniestros. El fascismo y el nazismo entonaron sus cánticos basados en historias antiguas, épicas e ilusorias, para fortalecer la irracionalidad de las tropas bajo su mando, junto con su maquinaria de guerra, antes y después de ir al frente de batalla, donde arrasaban con sus enemigos ideológicos. Asimismo, la resistencia europea, pudo cantar, entre otras tonadas, la “canción del partisano” que representaba un código moral o himno entre los muchos grupos insurgentes en los países ocupados, la cual, al ser escuchada, proporcionaba fuerza espiritual y esperanza para seguir combatiendo contra el gigante militar que les atacaba.

El tiempo de paz transforma la canción patriótica en canción electoral

En el desarrollo de la comunicación política moderna en Norteamérica, a partir de la segunda mitad del siglo XX, las campañas electorales fueron abandonando los mensajes ideológico-partidistas y comenzaron a transitar por el sendero de la exaltación de la imagen política de los candidatos. Este fenómeno fue ocasionado por las contradicciones nacidas entre las nuevas generaciones de votantes que, decepcionados por diferentes periodos de políticas desacertadas y de crisis económica, fueron desligándose de las lealtades partidistas, aferrándose aún más a los temas de campaña como también a las nuevas caras de los candidatos, creando una relación aún más personal con la política.

La incipiente tecnología en las telecomunicaciones del momento ofrecía la posibilidad de reintroducir el tipo de tonada que elevara la emoción del votante en tiempos electorales de una manera más atractiva, por supuesto, en otras condiciones y con la tranquilidad que brindaba el tiempo de paz. El estudio y desarrollo de la eficacia del mensaje publicitario bien pudo tomar la tradición de la canción patriótica y transformar su intención principal en lo que hoy se conoce como jingle electoral, bien musicalizado, cantado y de corta duración, pero que llevara la esencia de un mensaje entusiasta, tal como los primeros compuestos para las campañas de Eisenhower o Kennedy, que exaltaban la personalidad y hacían resonar los nombres de los candidatos. Estos tuvieron como finalidad crear empatía dentro de un sentimiento fraternal y dar sentido de pertenencia entre los votantes hacia la imagen de un líder político, como en tiempos antiguos.

Una vez que se introdujo la manera norteamericana de hacer campañas en Latinoamérica, como fue la del innovador Carlos Andrés Pérez en Venezuela, en 1973, este tipo de herramienta musical publicitaria tomó estilo propio hasta llegar a convertirse en un importante elemento estratégico de imagen electoral. Asimismo, el jingle como herramienta musical, mientras ha ido desapareciendo de la vanguardia publicitaria electoral norteamericana, quedando relegado solamente a música instrumental de fondo de estilo cinematográfico que acompaña el mensaje electoral de radio o la imagen del spot televisivo, en Suramérica, destacándose el hecho que tales sistemas electorales son esencialmente presidencialistas, se ha acentuado tanto la exaltación del candidato a través de la música que la producción de extensos arreglos musicales ha ido sustituyendo a los jingles de corta duración, para ser convertidos en canciones de campaña, siendo parte fundamental de la imagen del candidato de hoy.

En los países latinoamericanos, la música, el ritmo y el verso siempre tuvieron gran relevancia dentro de la cultura y la política, inclusive desde el periodo colonial, pero fue el avance de los medios de comunicación y el desarrollo publicitario electoral norteamericano más reciente el que marcó el nuevo rumbo e hizo renacer tal tradición musical con matices más modernos y estimulantes en formato de canciones de campaña. Tales piezas pueden potenciar el carisma del candidato, reforzar su mensaje y rejuvenecer su imagen.

Canciones de Campaña de Candidatos Latinoamericanos de los últimos años.

Frente Amplio Progresista – José Pepe Mujica (Uruguay)

Soy Chávez de Corazón – Hugo Chávez (Venezuela)

Hay un camino – Henrique Capriles Radonski (Venezuela)

Ya tenemos Presidente, tenemos a Rafael – Rafael Correa (Ecuador)

Spot del Vergatario – Parodia discriminatoria con burla disimulada

En el mes de abril de 2013, se ha difundido en Venezuela a través de diferentes medios audiovisuales y bajo el amparo del artículo 10 de la Ley de Responsabilidad Social de Radio y Televisión (RESORTE), un spot promocional de la más reciente versión de un dispositivo móvil que el difunto presidente Hugo Chávez bautizaría hace un par de años atrás como el «Vergatario». Este teléfono celular en cuestión tiene la característica de estar al alcance de la población a un costo muy económico, teniendo en cuenta la idea del fácil acceso a las telecomunicaciones de todos los ciudadanos. Dicho spot sólo promociona el artefacto mencionando que «estará disponible en las tiendas Movilnet», compañía telefónica del Estado que compite directamente con otras compañías privadas como Movistar y Digitel en el territorio venezolano.

El spot, más que promocionar el artefacto de bajo costo y alta tecnología para todo público, toma un tinte político pudiendo causar una cierta incomodidad en el manejo comunicacional de su trama, además de su reiterada difusión en los medios de comunicación, de forma gratuita, considerándose como competencia desleal sobre sus competidores privados en el mismo ramo.

En la imagen aparece un joven rubio de ojos claros que posee a la vista dos teléfonos móviles diferentes, en uno suena como «ringtone» la canción de campaña «Hay un Camino» del candidato opositor Capriles Radonski, pero en forma de parodia, al estilo de los personajes infantiles «Alvin y las ardillitas», hecho que bien podría tomarse como un abierto tono negativo de burla hacia los simpatizantes y el mismo candidato. El joven al contestar no puede escuchar a su interlocutor y pide que lo llame por la otra línea telefónica.

Al sonar su segundo teléfono celular se escucha como «ringtone» el Himno del partido político «Acción Democrática», el que ha sido un férreo contrincante y opositor al gobierno de Chávez y, ahora, al de Nicolás Maduro. Es decir, a través del elemento sonoro del spot se puede inferir que el joven de la trama se identifica con la oposición sin hacer mención alguna de ello. Éste contesta y también se le hace difícil escuchar y comienza a quejarse de los servicios de comunicación, por lo que pide llamar él mismo y saca un tercer teléfono escondido en su bolsillo con el cual sí logra comunicarse perfectamente.

Aparece otro personaje en la escena, una mujer morena vestida de rojo quien le dice al joven rubio que no le dé vergüenza mostrar y usar su «Vergatario», porque ella, siendo del «pueblo» también tiene uno; así lo muestra en primer plano a la cámara.

Ahora bien, este spot tiene un gran contenido simbólico que podría traspasar los límites de la ética y del respeto que tanto ha pregonado el gobierno de Chávez (y ahora el de Maduro). El lenguaje cinematográfico utilizado pretende hacer ver las diferencias de clases sociales con dos personajes antagónicos en sexo, color de piel, forma de expresarse y atuendo. Es decir, se ha tratado de crear una idea ficticia de que existe una diferencia social, rico y pobre, oligarca y pueblo, burgués y obrero, delimitado sólo por el aspecto de los personajes; algo innecesario en un país multirracial como Venezuela y menos aún para promocionar la adquisición de un simple artefacto electrónico.

Asimismo, el hecho que se utilice los diferentes sonidos identificatorios de los partidos que se oponen al gobierno para simbolizar la mala calidad de los otros teléfonos y sus compañías privadas, pretende descalificar la calidad del servicio de sus competidores, al igual que destaca la estupidez por la «pésima» escogencia y la necedad de sus usuarios al continuar bajo sus cláusulas.

Finalmente, como hecho picaresco, se observa en la trama que el joven al sacar del bolsillo un «Vergatario» para conversar con tranquilidad, acepta y reconoce de manera tácita el excelente servicio que presta el gobierno, quizás en más aspectos que solo en las telecomunicaciones; y que su conducta pretensiosa es de alguna manera inducida por presiones su entorno social, hasta que la mujer lo descubre y le dice que se libere y que deje la vergüenza.

Muy controversial, por el hecho que el gobierno no muestra las ventajas del producto a su potencial comprador, sino que lo critica, lo estereotipa y se burla por ser diferente. Lo condena de alguna manera por no usar sus productos y servicios, pero con una forma de comicidad criolla que los simpatizantes del oficialismo han estandarizado y han aceptado como válida entre ellos.

Se muestra el comercial del «Vergatario 3»

El «ringtone» de un aparato telefónico móvil es el audio de «repique de llamadas» que su propietario le programa como sonido característico. En el caso de la compañía de teléfonos Nokia, éstos traen de fábrica el logotipo musical de la marca, pero tales sonidos pueden ser personalizados, para darle un toque único y reconocible al recibir llamadas en zonas concurridas.

El siguiente video muestra el «ringtone» característico de la marca de teléfonos Nokia que traen de fábrica; y en el video posterior se muestra una rueda de prensa del mismo mes de abril de 2013, del Ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas, junto al Canciller venezolano Elias Jaua, quien es llamado e interrumpido telefónicamente desde el primer minuto y en reiteradas ocasiones, oyéndose claramente el sonido identificatorio de su teléfono móvil perteneciente a la marca Nokia.

Estos personeros gubernamentales son los de más alto rango y han tenido cargos de gran importancia en los muchos años del largo gobierno de Chávez y ahora con Maduro. Es por ello que no se puede justificar que no tengan o no utilicen un «Vergatario» como parte de toda esa filosofía que quieren transmitir, como para darle el ejemplo de la eficiencia en los servicios del gobierno a sus ciudadanos, prefiriendo así un modelo telefónico importado quizás de mejor calidad del que promocionan.

Con este inesperado y, aparentemente, inofensivo incidente del Canciller, la frase de la mujer del spot: «…ay chico!, que no te dé pena, yo también tengo mi Vergatario» queda vacía y sin efecto ante el joven avergonzado de la trama, al igual que todo el contenido burlón del spot. Por tales hechos, el spot en cuestión revela su decidida y única intención de transmitir un mensaje político malintencionado, para nada comercial, ni conciliatorio, ni tampoco inclusivo.

Justo Morao

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«Soy» ¿Spot electoral que incentiva el voto ciudadano?

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Para las elecciones presidenciales del 7 de octubre 2012, el Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano, difundió algunas piezas publicitarias con varias semanas de anticipación que invitaban a ejercer el derecho ciudadano del voto. Tales piezas motivaban esta iniciativa a través de las imágenes de personas cantando o tocando instrumentos musicales, con una actitud de alegría y entusiasmo.

Ahora bien, para los comicios del 14 de abril del 2013, el órgano electoral ha difundido una pieza publicitaria a escasos días de la fecha comicial. Sin embargo, este anuncio no posee la misma energía que sus predecesores, es decir, la carga emotiva que lleva es totalmente opuesta a la energía y el entusiasmo de otros tiempo, es una carga lúgubre y melancólica.

En este mensaje se puede observar cierta pesadumbre en los rostros y la actitud de los personajes que son mostrados, nadie sonríe y más bien muestran signos de gran preocupación y seriedad. Asimismo, la música, a pesar de tener un ritmo muy folklórico de tambores y de ser interpretada por una excelente voz femenina, refleja una especie de lamento o desolación, que se percibe también por las tonalidades menores en que se desarrolla y se mantiene la armonía y la melodía de la pieza.

Las tonalidades musicales menores se utilizan mayormente en piezas que denotan tristeza, melancolía o lamentos. Comparando el último spot «Soy» de 2013 con el spot «Calipso» de 2012, ambos del CNE, se pueden no sólo observar diferencias en el ánimo rítmico y tonal de las piezas, sino que sus personajes también muestran actitudes muy diferentes; unos sonríen, bailan y cantan en uno y en el otro sus miradas denotan tristeza. El que es entusiasta expresa en sus versos el llamado al voto, mientras que el otro menciona una frase seca a manera de orden: vota.

En el desarrollo de esta campaña electoral emergente de 2013, la actitud y la estrategia oficialista ha sido el mantener un estado melancólico, de pesar y luto en la población para sacar ventaja electoral utilizando la figura del difunto Presidente Hugo Chávez. No sería extraño entonces que se quiera propiciar ese estado anímico a través de las instituciones públicas para mantener la lealtad y el deber moral de votar por quien han llamado el «comandante de la revolución» y así ejercer una especie de control sentimental sobre el voto.

Existe un grupo de votantes que sin duda alguna irán a ejercer su derecho al voto por convicción propia o por simpatías partidistas arraigadas. Hay otro grupo que podría ser influenciado totalmente. Como se ha mencionado en reiteradas ocasiones sobre este tema, esta clase de spot publicitario puede generar un conflicto de doble mensaje en cuanto a su interpretación, porque ordena una acción determinada pero, a la vez, no se impulsa el entusiasmo en la necesidad de llevar a cabo tal acción, ello debido a los elementos inconscientes que pueden ser percibidos por la audiencia, en este caso la música podría generar tal contradicción y podría fomentar el desánimo para ir a votar en el receptor con tendencia abstencionista.

Buenas preguntas sobre este análisis serían:

  • ¿Con este spot publicitario realmente se quiere incentivar el voto sobre aquel sector que aún tiene dudas sobre salir a votar, el cual podría marcar una contundente diferencia en la balanza electoral?
  • ¿Pudo haber sido un error de producción al momento de la edición, en la escogencia de las imágenes y el montaje de la música del spot, donde no se anticiparon los posibles efectos negativos sobre el mensaje que intenta promover el voto?
  • ¿Más allá de alentar al ciudadano a ejercer su derecho al voto, produciría este spot una percepción de desesperanza o suspicacia en la institución del voto reflejado en las posibles contradicciones que puedan suscitarse inconscientemente debido a las imágenes y a la música con respecto al mensaje que se intenta promover?

Se muestra a continuación ambos spots publicitario, «Soy»  y «Calipso», que tienen la finalidad de promover el ejercicio ciudadano del voto, para que el lector saque sus propias conclusiones.

Otro ejemplo de las contradicciones que puede producir la música electoral en en el mensaje político se encuentra en el artículo: La música de los spots electorales de Henrique Capriles Radonski

Justo Morao

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Canción electoral de Nicolás Maduro – Un Remix de los éxitos de Chávez

El 22 de marzo de 2013, el candidato presidencial venezolano Nicolás Maduro, quién constitucionalmente quedó encargado luego del fallecimiento del Presidente Hugo Chávez, anuncia su canción de campaña como parte de su imagen política en la estrategia publicitaria de menos de treinta días antes de los comicios.

Como es público y notorio, el candidato Maduro ha basado su fugaz campaña en una imagen que no es la suya propia, es decir, ha tomado «prestada» la imagen del difunto Presidente Chávez en una especie de endorsement publicitario póstumo, que lo impulsa de una manera contundente a nivel mediático.

A pocos días de la muerte del Presidente Chávez, la estrategia pretende conectar y capitalizar el voto oficialista a través del estado emocional de la nostalgia y la melancolía causada por el dolor y la ausencia del líder oficialista entre sus simpatizantes. Esto debido a una orden expresa que el mismo Chávez dio a su militancia en caso de falta física en diciembre de 2012, recomendando a Maduro para el cargo presidencial.

Asimismo, la publicidad de Maduro ha estado fundamentada en la reiteración tanto de la imagen visual de Chávez en toda la gráfica del nuevo candidato, como también en el aspecto sonoro al incluir la voz del fallecido presidente, mensaje y versos finales, en una canción de campaña compuesta por Hany Kauam, Omar Enrique y Los Cadillacs con la finalidad de amarrar el sentimiento de pérdida y hacerlo perpetuo, obteniéndose así ventajas y ganancias electorales.

La nueva canción electoral contiene elementos ya escuchados en los spots de campaña de Hugo Chávez en el 2012, es decir, podría decirse que son variaciones temáticas que contiene los estilos del reggae de «Soy Chávez de Corazón» y el sabor urbano de «Chavez Corazón del Pueblo», ambas fusionadas en una sola pieza. Tiene el mismo estilo de sonido en la percusión y metales, trompetas, saxos, trombones. Igualmente, el mismo tipo de verso y estribillo, con la única diferencia que se incluyeron las últimas palabras pronunciadas públicamente por el difunto Presidente Chávez, lo cual causa gran impacto sobre la audiencia. Esta estrategia logra dar una continuidad, es decir, es una campaña electoral prolongada de Hugo Chávez después de su muerte, hecho único en tiempos de aparente democracia en Venezuela, que deja a Maduro afuera como un simple cobrador o representante a la espera de una sucesión ficticia.

A continuación se observa la Canción Electoral de Maduro y luego los spots de Chávez, para que puedan ser comparados.

Justo Morao

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