El jueves 1º de marzo de 2012, fue realizado con gran éxito el Foro titulado: «Más allá de lo Electoral – ¿Qué se debate en Venezuela?», realizado en la sede de la Universidad Simón Bolívar de Caracas, donde tuve el gran honor de participar y compartir impresiones junto a los brillantes profesores especialistas: Luis Alberto Buttó, Ph.D; Teresa Sosa, M.S.; y Yetsy Villarroel, Ph.D, esta última, quien tuvo a su cargo la organización del evento.
En esta oportunidad, cada ponente expuso brillantemente sus puntos sobre temas que abarcaban la cultura histórica democrática y política de Venezuela, la responsabilidad individual y la ciudadanía versus la obediencia acomodaticia y la apatía política. Mi intervención estuvo referida a un análisis sobre las imágenes electorales utilizadas a través de los medios de comunicación como mecanismos de persuasión al servicio del poder.
El evento contó con gran asistencia por parte de los estudiantes de esa casa de estudios y público en general. Internamente, fue documentado en video y fotográficamente por José Manuel García Cruz; y por parte de la prensa nacional fue cubierto por la excelente periodista Dayimar Ayala Altuve del diario Tal Cual.
Foros como este se estarán efectuando a lo largo de este año antes de las elecciones presidenciales del 7 de octubre 2012.
Justo Morao, Luis Alberto Buttó, Yetsy Villarroel, Teresa Sosa
Imágenes de lo electoral – La visión mediática del candidato
Artículo del diario «Tal Cual» del 2 de marzo 2012
La música en una campaña electoral venezolana es tan importante como la imagen misma del candidato, así nos lo ha mostrado la experiencia en famosas campañas de décadas pasadas como la del candidato Carlos Andrés Pérez en 1973 con su jingle “¡Ese hombre sí camina!” o el famoso “pitico” del candidato Luis Piñerúa Ordaz en 1978 que alentaba a todos a decir: “¡Correcto!”, en una especie verbal de reflejo de Pavlov.
Es sabido también que una campaña y el posterior triunfo de un candidato no depende de una canción o de jingle electoral, sino que se conjugan una serie de elementos del discurso, del lenguaje no-verbal y otras variables favorables a la imagen que, junto al plan de gobierno, pueden marcar una tendencia en el electorado.
En la campaña del candidato triunfador, Henrique Capriles Radonski, de las Elecciones Primarias de 2012, se pudo percibir un cambio radical de imagen sonora. Entre sus primeras cuñas o spots electorales, se encontraba una específica en la que a pesar de que la imagen visual era de gran calidad y la línea de la historia era muy bien llevada, todos preparándose para salir muy temprano en la mañana para acompañar al candidato Capriles, la música de fondo pudo haber generado cierta molestia inconsciente en la audiencia por la percepción de un doble mensaje.
Esto se debe a que en dicho spot, la música instrumental de fondo estaba construida sobre una tonalidad menor: una secuencia de «Do – Re – Mi bemol – Re – Do» en la melodía, irrefutablemente sobre una escala menor. Diversos investigadores sobre los efectos de la música sobre el comportamiento humano han comentado que la música en tonalidades menores puede sugerir y simbolizar tristeza, desesperación y apatía; es por eso que la mayoría de las canciones sobre amores imposibles, boleros de desamor, están escritos o modulan hacia dichos tonos menores.
Específicamente en una cuña electoral, la música se percibe como un todo junto con la imagen visual, si la imagen sugiere esperanza o alegría y la música de fondo sugiere tristeza, entonces el receptor recibirá un mensaje contradictorio sobre lo que pretende el candidato, que hasta podría causar rechazo.
Por otra parte, los últimos spots fueron concebidos de una manera distinta a los primeros. La canción popular corta (cantada), que se diferencia de lo que es un jingle (de una sola y única frase resonante), recopiló los lemas de campaña: “Hay un camino” y “Algo bueno está pasando” que junto con otras palabras que indican alegría y esperanza, se armonizaron en una movida y sincopada melodía de ritmo más pegajoso, fusionando el Reggaeton con estilos de percusión latina y antillana, sobre tonalidades mayores; muy propio de las canciones que denotan alegría y entusiasmo, como de hecho se logró. Se podría tomar como ejemplo la “Oda a la Alegría” de Beethoven que, aunque dista mucho del spot en cuestión por ser una de las máximas obras musicales clásicas de la humanidad, se trata de una simple línea melódica construida sobre una escala mayor.
A continuación, muestro los dos ejemplos para apreciar la diferencia.
Una de las últimas canciones de campaña del candidato Henrique Capriles Radonski, «Miles y Miles con Capriles», en estilo reggae, un género musical que se desarrolló por primera vez en Jamaica hacia mediados de los años 1960.
Quisiera agradecer al diario venezolano Últimas Noticas en la persona de la periodista Blanca González, por la entrevista realizada para el artículo: «Votantes rechazaron propuesta de viejos partidos», en ocasión al triunfo del ahora candidato Henrique Capriles Radonski en el histórico evento de las Elecciones Primarias del 12 de febrero de 2012.
En la historia independentista venezolana, es conocido que el General José Antonio Páez jugó un papel protagónico en su triunfal desenlace. Este hombre recio, con temple y carácter poderoso, apoyó al LibertadorSimón Bolívar en sus enfrentamientos más sangrientos contra el imperio español con gran lealtad e inteligencia estratégica militar.
Un humilde niño nacido en el campo que de adolescente se hizo peón de hacienda y más tarde comerciante de ganado, eso a su vez lo llevó a introducirse en la milicia, montoneras de la época, de la mano de su mentor y antiguo patrono Don Manuel Antonio Pulido. Desde allí, sus destacadas acciones militares, como el famoso grito «Vuelvan Caras» que dio el triunfo inesperado en la batalla de las Queseras del Medio, o su gran muestra de valentía en la Batalla de Carabobo, la cual define la independencia de Venezuela.
¿Quién podría imaginar que detrás de ese guerrero ecuestre, una figura heroica militar, que llegó a ser el primer Presidente Constitucional de Venezuela en tiempos tan volátiles, se refugiara una gran sensibilidad artística que saldría a flote en sus años de retiro?
Fue sabido que el General Páez le llamaba mucho la atención la música, el violín, el piano y el violoncello, y hacía aprender y cantar a sus tropas canciones independentistas para el campo de batalla.
En la mitad del pasado siglo XX y de manera maravillosa, se encontró nueva información acerca del General Páez procedente de la República Argentina, la exitencia de un «Cuaderno de Música de José Antonio Páez». Tales manuescritos fueron descubiertos por un diplomático venezolano que prestaba servicio en Buenos Aires en esos tiempos, quien a través de una publicación biográfica y de anécdotas personales sobre el General Páez escrito por el historiador Adolfo Carranza, fundador y primer Director del Museo Histórico Nacional de Argentina, pudo conocerse que el General le había dejado a este historiador en su infancia, un cancionero de piezas musicales inéditas de su autoría, que hoy aún permanecen en dicho Museo. Dicho historiador y periodista era hijo de DonPedro Carranza, un rico comerciante y gran amigo del prócer venezolano.
Páez alrededor de sus ochenta años de edad visitando Argentina por algunos negocios ganaderos, sería huésped frecuente de esta acaudalada familia con la que mantendría una gran amistad y mucha empatía con los siete hijos de la casa, a quienes escribiría y dedicaría piezas musicales, canciones al niño Adolfo y a su hermana la niña María Eugenia, además de pasar momentos agradables contando anécdotas de su juventud llanera y de sus audacias militares.
Estas informaciones se han conocido gracias a las recientes investigaciones históricas realizadas por los jóvenes músicos e historiadores venezolanos, los maestro Juan de Dios López Maya y Alfredo Tinoco, quienes con gran esfuerzo han recopilado y orquestado sinfónicamente los manuscritos musicales, que originalmente estaban escritos para canto y piano, para ser ejecutados y grabados, por primera vez, por la prestigiosa Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV), la más antigua de Latinoamérica. Puede decirse que Páez no fue educado en la teoría musical formal, de niño apenas aprendió a leer y a escribir, pero su grandeza humana, su amor y su sensibilidad lo llevó a componer melodías de muy buen gusto; para ello se valió hábilmente de la ayuda del arreglista Charles Lambra en Argentina quien lo asistió en los rudimentos musicales.
Quién pudiera imaginar hasta donde hubiera podido llegar un hombre de esa talla si en su juventud hubiera tenido la oportunidad de estudiar tanto artes militares como teoría musical…
Aquí hago una breve compilación del sencillo pero importante aporte musical de este gran prócer y político venezolano, el General José Antonio Páez, orquestado por los maestros Juan de Dios López Maya y Alfredo Tinoco, ejecutada por la gran Orquesta Sinfónica de Venezuela bajo la batuta del maestro Alfredo Rugeles, cantado por el talentoso tenor lírico Victor López. Esta versión ha sido grabada por la Orquesta Sinfónica de Venezuela con la última tecnología digital para una edición especial del año 2011, como un aporte más a la cultura histórica de nuestro país y el rescate de los valores que nos llenan de orgullo como venezolanos.
Extracto de la música compuesta por el General José Antonio Páez – Interpreta la Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV)
Es sabido que la música es una de las expresiones más antiguas del hombre, aún más primitiva es la vocal, que según científicos evolucionistas y naturalistas como Darwin y Spencer o el psicólogo experimental Carl Stumpf, trataron de explicar sus orígenes en las inflexiones de la voz, consciente o inconscientemente, como llamados emitidos por algunas especies, incluyendo primates y hombres primitivos antes del nacimiento del lenguaje, dirigidos al sexo opuesto con fines de apareamiento o también como señales de alerta ante cualquier peligro inminente, coincidiendo todos en que es una característica ancestral del ser humano. A través de la evolución, la música se ha convertido en la expresión artística por excelencia. Asimismo, es una expresión que rompe barreras ideológicas e idiomáticas, porque al escuchar a un artista profesional o a un mero aficionado cantar, automáticamente quedamos paralizados y toda nuestra atención se centra en su canto.
Cuando la melodía musical proviene de una figura pública en un acto formal que transmite aspectos políticos, de interés nacional, o para su grupo político, como la alocución del Presidente de una nación, la reacción es de gran sorpresa. En un acto público como tal, nuestras predisposiciones se fijan en aprobar o desaprobar el mensaje, refutar e inclusive ser reacios a los diferentes temas relativos a la política, lo inesperado de una melodía cantada que provenga de tales figuras puede generar algunas reacciones como las siguientes:
En medio de un discurso formal, puede transporta a la audiencia de un estado racional a uno emocional, pudiendo fomentar el ánimo y la euforia del público, como puede suceder también en comunidades religiosas que dependen de un líder.
El líder pude causar sorpresa y empatía con la audiencia. Generalmente se suaviza el impacto de una noticia o declaración con ese gesto de informalidad dentro de la formalidad del acto.
Puede poner al líder en una posición de igualdad y de confianza con sus seguidores o sus detractores, lo convierte en «humano de carne y hueso» al ser capaz de mostrar sus sentimientos, teniendo como idea preconcebida que la música funciona como vehículo para expresar emociones.
Puede fomentar la admiración de los espectadores y podría también otorgar gracia al líder y su discurso, pudiendo perpetuarlo en la memoria de una comunidad.
Algunos ejemplos de líderes políticos que han utilizan este recurso en sus alocuciones públicas.
Barack Obama canta la famosa canción Let`s stay together (Estemos juntos) del cantante de soul Al Green. Asimismo, Hugo Chávez cantando algunas canciones de amor.
Quiero compartir con mis lectores el siguiente «Artículo Especial» del diario venezolano 6to Poder –Reciclaje Electoral– del 13 de noviembre de 2011, realizado por el periodista Federico Olioso Martín, quien me preguntó gentilmente mi opinión general sobre las cuñas electorales de la oposición de cara a las «Primarias» del 2012.
El impacto de la imagen y la presencia de un candidato entre la gente, potenciales simpatizantes, componen los elementos más importantes en una campaña electoral. Un candidato que se deje ver ofreciendo un discurso público o el puerta a puerta, que destaque su presencia pública, aumenta las probabilidades de su reconocimiento entre el electorado y, a la vez, abre el camino para comunicar claramente sus propuestas sobre los temas de interés (issues).
El caso electoral del presidente Hugo Chávez en el 2012 se ha desarrollado en condiciones muy particulares.
Por una parte, el presidente en función es el que opta por la reelección, que debido a la cabida mediática que ha tenido por más de una década, se mantiene posicionado en el nicho electoral, es decir, tiene un excesivo reconocimiento por parte del electorado venezolano.
Normalmente, cuando un candidato es joven en la política, o cuando, a pesar de tener mucho tiempo, ha estado en cargos no muy visibles al público, necesita ser reconocido por los electores, que ellos repitan y se aprendan su nombre, caso que no ha sido el de Chávez. Sin embargo, aún en la palestra pública, la distancia que pueda producirse, por alguna circunstancia, por parte del candidato podría causarle perjuicios en su imagen al producir, por este hecho, la sensación de alejamiento de las causas o abandono al elector, más aún si se produce un contraste abrupto entre la mucha presencia mediática, alto perfil, a una irregular o poco frecuente, bajo perfil. Tal grado de ausencia puede generar en el elector una imagen de poco interés del candidato sobre los temas que agobian a determinadas comunidades y, en general, para ser percibido como que la única meta de éste se centra en llegar al poder sin importarle nada más.
Sin juzgar sus intenciones y su condición, el presidente Chávez tiene algunos elementos en su contra que pueden afectar su imagen en los próximos comicios de 2012, entre otros: 1) su enfermedad, que le impide tener presencia en la calle, la cual hace reflexionar al elector sobre su desempeño futuro; 2) el deterioro de la economía nacional que influye en las expectativas de calidad de vida de los electores; 3) la corrupción administrativa que parece indetenible y que goza de mucha impunidad; y 4) la inseguridad personal que afecta y mantiene a la población azotada.
En este sentido, la ausencia de Chávez en la calle disminuye las posibilidades de que el elector sienta que sus carencias son importantes. Estar dando ordenes a «control remoto» resulta chocante a la población electoral, significa distanciamiento. La percepción del elector es muy sensible con estos sutiles detalles, porque inconsciente se le está pidiendo algo que le pertenece, un voto, que en situaciones de ansiedad se vuelve aún más preciado y que no dará tan fácilmente por una orden de solidaridad. Por otro lado, los spots y las intervenciones de la oposición se sienten aventjadas en presencia de calle y las propuestas son menos rígidas y más frescas en estilo comunicacional.
La últimas intervenciones del presidente Chávez se han basado en un estilo que se llama en el argot del cine y la televisión, de «voz en off», que es meramente explicativo e impersonal, que mientras en la imagen se visualiza a alguien más haciendo una acción determinada, de la nada sale una voz cuya fuente no es visible en la escena, que sirve para remarcar lo que hacen los sujetos. Eso se ha visto constantemente en ruedas de prensa con ministros, en locuciones del vicepresidente, en consejos comunales, noticieros, etc; que muestra que alguien lo hace y otro supervisa y da el visto bueno a distancia.
A continuación, transcribo de mi libro un extracto que explica brevemente el concepto de «voz en off».
«Comentarios: se refiere a un elemento tradicional no diegético, que no depende de la acción de la pantalla (Chion, 1997), es también llamado la voz en off, es decir, la voz que se escucha fuera de la escena. Tiene por características: servir de apoyo a la imagen, sin denotar, ni anticipar, ni rememorar imágenes de la escena. Es utilizado para proporcionar información al espectador de algo que sucede en la escena que sería difícil de comunicar a través de la imagen (Camacho, 1979). Asimismo, se puede decir que tal voz en off pertenece a uno de los personajes que participa en la acción dramática pero que no se ve en la escena.»
Una de las grandes ideas de promoción electoral en una campaña ha sido la de musicalizar el mensaje del candidato en forma de canción popular, de ritmo fácil y armonía sencilla, no sólo para exaltar la imagen del candidato, sino el lema de campaña y parte de los temas de interés (issues). Es el paquete que yo llamaría «el todo en uno».
Este fue el objetivo perseguido por los estrategas del candidato presidencial Barack Obama en el año 2008, al contactar al ingenioso productor musical Will.I.Am, quien ha aportado su talento en diversas producciones musicales muy exitosas mundialmente, con agrupaciones y solistas como: Black Eye Peas, Carlos Santana, Justin Timberlake, entre otros, la producción de un video que resumiera el mensaje y la carismática imagen del candidato. El productor hábilmente tomó un importante discurso y el lema de campaña del aquél y lo acompañó con sencillos acordes de guitarra, cantando sobre él, repitiendo y remarcando las frases con ritmos de «rap» sobre la voz del candidato. La voz y el lema «Yes, we can» de Obama se escuchan todo el tiempo y el acompañamiento de las demás voces crea una sensación coral, de una idea compartida, de un solo sentimiento, asimismo, otras figuras muy reconocidas en el medio artístico lo acompañan en la grabación y en el video.
El resultado: Un discurso que parece una canción Pop, o de estilo Soul, con un mensaje contundente que, gracias a la repetición y el ritmo sincopado, quedará incrustado en la mente de su audiencia.
Es impactante saber que en Venezuela, en tiempo de elecciones, se puede notar un gran número de candidaturas inscritas con el único y definido propósito de llegar a la Presidencia de la República. A través de la historia contemporánea venezolana se han visto esfuerzos desaforados y sostenidos por diversos candidatos para llegar a la cima del poder, es decir, presionan dentro de sus partidos o se insobordinan a la disciplina de éstos y crean unos nuevos, hacen o deshacen alianzas, compiten contra sus antiguos amigos, se hacen amigos de sus antiguos enemigos y, sin ir más lejos, realizan todas las posibles combinaciones que la aritmética del transfuguismo y del oportunismo puedan dar para sobrevivir y brillar en este complicado mundo que llamamos “política”. Lo que más importa, pues, es llegar a la cúspide más deseada: “La Silla Presidencial”.
Lo dicho anteriormente no se refiere sólo a una práctica local, sino que se realiza en todos las naciones occidentales que poseen sistemas electorales “democráticos”, donde exista por lo menos la posibilidad de competir con reglas claras y con un arbitro legalmente constituido e imparcial; cosa que en países autoritarios o totalitarios no se podría lograr. También hay que mencionar que los sistemas democráticos europeos, más depurados y conscientes que el nuestro, la responsabilidad de ser candidato electoral no se toma tan a la ligera, sino que en ocasiones existen muchos requisitos de formación personal, de historial laboral y de gestión, que presionan tanto a los postulados que, a veces, la tarea de candidato se convierte en una carga muy pesada y, al ser triunfador comicial, presupone grandes consecuencias judiciales, patrimoniales y morales ante una sociedad responsable y acostumbrada a que todo funcione correctamente.
En Venezuela, los únicos requisitos para postularse como candidato presidencial están contemplados en la Constitución Nacional y regulados por la Ley Orgánica de Procesos Electorales, donde sólo se necesita ser venezolano por nacimiento, mayor de treinta años de edad, de estado seglar y no haber sido condenado mediante sentencia firme, es decir, estos requisitos ni siquiera exigen el saber leer y escribir. Se diría entonces que, llenando los requisitos de ley, es relativamente fácil ser candidato para optar por un cargo público, incluyendo la Presidencia de la República. La cuestión está en preguntarse: ¿Por qué alguien tiene ese deseo tan intenso de ser presidente en Venezuela? Existe una lista enorme de “precandidatos presidenciales”, es decir, ciudadanos inscritos para participar en una elección interna, las llamadas “primarias”, para obtener a un postulado que represente a los partidos de oposición en una candidatura unitaria, todo esto con el fin de no dividir el voto de la oposición en una contienda electoral contra el único candidato de gobierno por la reelección, el presidente Hugo Chávez, en el proceso electoral venezolano de 2012.
Lo que llama la atención es que para tales “elecciones primarias” se han postulado una serie de candidatos inimaginables: novatos de poca experiencia, políticos de carrera que vivieron los inicios de la democracia en el país y, por otra parte, jóvenes de gran carisma, todos con más o menos experiencia en asuntos políticos. Está claro que este mecanismo de escogencia perfecciona la democracia venezolana, pero me he preguntado si con la importancia histórica que representan los próximos comicios 2012 para el país, todos ellos tendrán claro su aporte como candidato y como presidente si fuera el caso, o sólo han considerado pretensiones más oscuras e individualistas. Pienso que muchos de ellos no tendrían bien definida una respuesta a la obligatoria pregunta que corresponde a sus anhelos, sin caer primero en los clichés habituales, es decir, cómo se puede responder de manera convincente una pregunta tan crucial que convenza a un electorado ávido de cambios sociales y estructurales; y que a nivel de imagen favorezca a sus deseos electorales: ¿Por qué quiero yo ser Presidente?
Existe una anécdota muy famosa que ocurrió en Estados Unidos, en la cual el Partido Demócrata estaba escogiendo a su candidato mediante elecciones internas, en sus primarias, para enfrentarse al republicano Ronald Reagan en las elecciones presidenciales de 1980. El favorito de todos los Demócratas era el muy estimado y respetado Edward “Ted” Kennedy, senador por Massachusetts, que sobresalía en popularidad y carisma al titular de la candidatura por la reelección presidencial, James “Jimmy” Carter.
Inesperadamente, en una importante entrevista televisiva a través de la cadena CBS que le hiciera un famoso periodista norteamericano, Roger Mudd, días antes a dicha definitoria, todo cambiaría. Lo increíble del caso fue que el periodista, después de haber mostrado y comentado la impecable carrera política del senador Kennedy, una gran oportunidad para promocionar su imagen, al preguntarle: ¿Por qué quiere usted ser Presidente? Éste se quedo perplejo, titubeó, contestó frases dispersas y mal elaboradas, es decir, la duda y la pobre preparación para la entrevista dejó ver una carencia en sus propósitos, en sus planes; una debilidad, un efecto desfavorable en su imagen que la audiencia captó inmediatamente y que consideró enormemente al momento de apoyarlo como candidato presidencial. Se podría pensar que tal suceso permitió que la impopularidad de Carter generalizada en el electorado estadounidense, diera el triunfo de Reagan.
Se muestra la famosa entrevista que dio origen a la derrota de Ted Kennedy a la candidatura Demócrata para la elección de 1980 y, por ende, la derrota de su partido en esa oportunidad.