Nacimiento del spot publicitario electoral

Thomas Rosser Reeves jr.

Thomas Rosser Reeves jr.

El año 1952 marca el inicio de las estrategias comunicacionales que buscan ganar una elección presidencial en los Estados Unidos. Thomas Rosser Reeves jr., asesoró al Partido Republicano que apoyaba a Dwight “Ike” Eisenhower. Este experimentado productor publicitario creó una serie de spots televisivos que se concentraban en destacar un tema de interés (issue) por spot. Igualmente crea una serie de 49 spots televisivos destinados a cada estado en la cual emplea un método de campaña que consistía en no excederse en más de una categoría de argumentos en su mensaje. Asimismo se cuidaron elementos relativos a la imagen del candidato, de manera tal que se le “impusieron cambios físicos, con el fin de disimular su edad; y se le pidió que utilizase simplemente notas en sus discursos ante las cámaras de televisión, en vez de leer los largos textos que le preparaban sus asesores” (Maarek, 1997).

Ike Eisenhower 1952Asimismo, con el jingleI like Ike” (me gusta Ike), se crea una manera resonante y grandiosamente armonizada para que el elector cree empatía a través de la repetición del apodo del candidato, en lugar de su nombre real: 1) fijación en la memoria y 2) acercamiento emotivo con el candidato.

El General Eisenhower, como se le llamaba, derrotó al mismo candidato demócrata Adlai Stevenson en dos oportunidades, en 1952 y en 1956. A mi manera de ver, las campañas publitarias de Stevenson fueron poco agresivas y muy conservadoras; en estos casos tuvo grandes desventajas: 1) El nombre complicado del candidato; y 2) Lo confuso y lo modesto de sus jingles en cuanto a su producción.

Poster de Stevenson en su campaña de 1952

Su nombre de pila era pronunciado de manera distinta entre algunos sectores de la población, este problema quiso resolverse con un modesto jingle pobremente acompañado con un piano de fondo. Otras veces, su jingle era muy largo y no podía ser recordado fácilmente por el elector. Sabemos que de estos factores no depende una elección para ser ganada o perdida, porque se deben tomar en cuenta otras variables, pero definitivamente sí podría influir en la percepción del candidato por parte del elector.

Aquí se muestra por cortesía del State Historical Society of Wisconsin, el guión de uno de los spots sobre los diversos temas de interés (issues), la innovación de Reeves de destacar una «propuesta única de venta». Fijémonos que mientras pasan las imágenes los parlamentos son sencillos y claros, con un narrador y una conversación directa con el candidato en forma de pregunta y respuesta; todo esto para que fuera lo más sencillo para la audiencia.

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Una vez culminado y aprobado el guión literario, se procedía a realizar un guión artístico o storyboard para que el equipo de producción de campo, director, camarógrafo, editor, tuvieran una idea clara de cómo debía verse el corte final del spot.

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Aquí se presenta el spot ya terminado para la audiencia televisiva:

El siguiente spot «I like Ike» de 1952, está realizado con dibujos animados donde se hacen presente los dos símbolos partidistas norteamericanos, el elefante por el Partido Republicano y el burro por el Partido Demócrata. Junto con un pegajoso jingle (canción de campaña) que dice «cuánto nos gusta Ike», se entrega el mensaje visual que da a entender que mientras los Republicanos van hacia adelante, a la Casa Blanca en Washington, marchando detrás del elefante, los burros se quedan inmóviles viendo pasar la marcha o se muestran caminando en la dirección contraria.

En tercer y cuarto lugar se muestran dos spots de Stevenson, uno muy largo y sin repeticiones, que dificulta su resonancia en la memoria, de 1952; y otro que trata de resolver las complicaciones sobre la pronunciación de su nombre con un modesto jingle de 1956.

Justo Morao

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La contundencia de la palabra en el spot electoral (Perú 2011)

En mi artículo anterior hice referencia a la segmentación de marketing a través del tipo de spot electoral en las elecciones de Perú 2011, respecto a los diferentes públicos a quienes van dirigidos. Esta vez quisiera referirme aún más al tipo de elemento sonoro que está presente en los spots de los contendores de la segunda vuelta de estos comicios, como los son el candidato Ollanta Humala y la candidata Keiko Fujimori.

Aun cuando ambos candidatos en sus diferentes propuestas de campañas han segmentado sus mensajes para los posible receptores electorales, ha habido una constante muy similar entre ellos en un tipo específico de mensaje, que abarca así la mayoría de sus spots.

Estos elementos que se destacan son:

  • Una imagen sencilla, mostrando un aire de quietud en primer plano, con vestimenta común e informal, viendo a la cámara directamente, es decir, a la cara del elector, hablándoles de temas de interés (issues) muy específicos.
  • No hay cambios de planos visuales, ni cortes, ni cambios de escenarios en la imagen. Todo permanece en una sola toma (take).
  • El candidato comenta sus planes en primera persona del plural (nosotros), no existen voces superpuestas de terceras personas (off).
  • Contiene un elemento sonoro que es esencialmente la voz del candidato (la palabra) con un comienzo silencioso de fondo, sin efectos sonoros, donde la música se va incorporando lentamente manteniendo un bajísimo volumen con respecto al mensaje del candidato.

Veamos detalladamente el spot de Keiko Fujimori.

Imagen sencilla y nítida, sin adornos ni poses especiales, hablando de pie directamente al elector. No hay música, ni jingle, ni efectos sonoros de fondo. Luego en un punto específico entra lentamente la música (fade in) al estilo “stock music”, aunque quizás compuesta para el spot, ésta no hace referencia a una melodía específica. Es música ambiental de agradable sonido. La música se mantiene muy por debajo del mensaje, la que lo hace resaltar aún más.

Igualmente, el spot de Ollanta Humala, aunque comienza y finaliza con la voz de un locutor presentando el plan del candidato, junto con un “logotipo musical identificatorio”, el mensaje del candidato es claro, presentado de pie en ropa informal, con una imagen nítida sin ninguna pose especial, muy natural, presentando el plan de gobierno de una forma muy resumida. Debemos fijarnos que la música, al igual que en el spot de la candidata Fujimori, jamás entorpece el mensaje, ni por su ritmo ni por su volumen, es decir, siempre está muy por debajo del volumen del candidato. También está compuesto a un estilo “stock music” o música de archivo, que no hace referencia a nada en particular.

Ambas cuñas o spots se caracterizan por permitir decir al candidato un mensaje directo, sin cambios bruscos de escenas, todo en un solo plano. Con voz clara, sin música estridente ni con ritmos rápidos. Aunque hay que tomar en cuenta otras variables en una campaña electoral, como las historias personales y de gestión de ambos candidatos, éstas características presentadas en la mayoría de sus spots potencian la efectividad del discurso, que puede adentrarse en el ámbito afectivo del individuo, poniéndolo frente a frente con el candidato, sin ser por ello un mensaje agresivo. En este sentido, ambos candidatos utilizaron las mismas herramientas publicitarias y son ambos quienes van a una segunda vuelta el próximo 5 de junio de 2011: ¿casualidad o excelentes campañas publicitarias? 

Segmentación de marketing a través de spots electorales en la campaña de Perú 2011

En las muy competidas y controversiales elecciones de Perú 2011, salen a relucir lo que yo llamaría el “Festival de Spots Electorales”, muy digno de admirar. Las cuñas electorales de tal contienda podrían darnos algunos ejemplos sobre el manejo de la imagen y de los elementos sonoros.

Primeramente, tendría que referirme a tres tipos de ejemplos de spots electorales, muy diferenciados entre sí, pertenecientes a la campaña del candidato presidencial Alejandro Toledo donde se muestran imágenes distintas de un mismo candidato.

  • El primero contiene un mensaje formal que exhibe su condición de ex-presidente y hombre de experiencia, con un alto nivel fotográfico e imágenes impecables con un fondo musical orquestal sinfónico tipo «film scoring de aventuras» detrás de su discurso, que denota prestancia, solemnidad y esperanza.

  • El segundo está dirigido a causar dramatismo sobre los votantes más sensibles, los desempleados, fijémonos que ya él no está presente en la imagen, sino que el protagonista es el desempleo. Terceras personas comentan la situación fuera de la pantalla (voz en off); y no existen elementos sonoros musicales de fondo, sino efectos sonoros de sonidos reales (foley sound) que remarcan las acciones de la realidad que se muestra en pantalla, lo que genera más dramatismo y seriedad en el tema de interés (issue). Solamente se oye un “logotipo musical identificatorio”, corto y cuya sonoridad emula las flautas folklóricas peruanas, que se asocia con la imagen de la campaña del candidato y que será repetido en otras cuñas del mismo estilo.

  • El tercero, es un “infomercial” dirigido a mostrar logros positivos específicos de su anterior gobierno en cuanto a los precios de la canasta básica alimentaria. Esto busca el voto de los sectores más humilde de la población; contiene un fondo musical popular tipo cumbia y muestra imágenes del candidato en plena faena junto con sectores obreros y populares, exponiendo los productos que gracias a la gestión de Toledo pudieron seguir siendo adquiridos por los peruanos.

Estos tres tipos de spots electorales van dirigidos a diferentes tipos de público, aunque no excluye expresamente a ninguno con respecto a otro. En el lenguaje publicitario y de marketing, a esto se llama “segmentación”, que consiste en la categorización de grupos de individuos que poseen hábitos similares o características homogéneas en cuanto al consumo de productos o, en este caso, de imágenes. La publicidad electoral está segmentada para que grupos de clase media con instrucción universitaria, de desempleados, o de la clase trabajadora tengan su propia visión sobre el candidato que se postula a presidente y éste compagine con las creencias propias de aquellos, para poder producir una aceptación y poder lograr votos a su favor.

Justo Morao

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Reseña en el Semanario 6to Poder

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El semanario 6to Poder ha reseñado el libro «La publicidad electoral en sus dimensiones sonoras» en sus recomendaciones literarias de la sección de Cultura, en la edición del domingo 3 de abril de 2011. Agradecemos enormemente a su equipo periodístico por incluirnos en esta sección dedicada a difundir las novedades en lo que a publicaciones se refiere.

Efectos negativos del discurso contradictorio en la imagen política

Naturalmente, en las relaciones humanas, se experimenta una reacción de cautela y cuidado cuando al involucrarnos en un determinado tema de interés (issue) nuestro interlocutor muestra dificultad para la comunicación, duda, indiferencia o impericia. Esta falta de seguridad en el discurso podría influenciar nuestras apreciaciones a tal punto de crearnos una mala impresión que repercute en el grado de confianza o fe que teníamos en alguien en primera instancia. El no saber gerenciar estos aspectos de la imagen puede perjudicar a un candidato o a quien ejerza cualquier cargo de elección popular.

La imagen es una idea o concepción formada en la mente de un sujeto, que en el caso político consiste en un conjunto de particularidades que caracterizan a una figura pública dedicada a la política, sumada a las creencias propias del elector o del sujeto receptor del mensaje. Una determinada imagen formada en la mente del sujeto tiende a ser frágil cuando quien la posee, en un momento dado, transmite debilidad, contradicción, o cualquier comportamiento que le sea impropio, consciente o inconsciente, intencional o no, verbal o gestual, que pueda producir lo que Ignacio Martín-Baró (1983) ha llamado una “disonancia cognoscitiva”. Este autor afirma que los individuos tratan de mantener su equilibrio interno para sostener sus creencias sobre el mundo que los rodea. Dichas disonancias causan malestar o intolerancia, lo que puede producir un cambio de actitud. Cuando se está ante una situación irregular o un mensaje inesperado, éste puede generar rechazo y, en consecuencia, desconfianza, cambiando así las creencias de un individuo sobre algo o alguien. Mientras menor es la justificación para realizar una acción, mayor será la disonancia y, por ende, el cambio de actitud.

“El cambio de actitud es una especie de proceso homeostático que restablece la consistencia interna al producirse alguna inconsistencia importante afectivo-cognoscitiva. Por consiguiente, el cambio de actitud puede venir tanto por la modificación de los componentes cognoscitivos como por la modificación de los componentes afectivos.” Martín-Baró (1983)

En estos términos, cuando se ha confiado en una figura pública sobre un tema de interés (issue) que es trascendente en el ámbito personal o social, la confianza pudiera dejar de ser firme cuando la figura política emite mensajes contradictorios, o manifiesta incongruencias en su conducta durante su carrera política. Aunque el cambio de rumbo, de ideología o discurso haya estado justificado en una determinada coyuntura política, esto no bastará para reposicionar la imagen que se ha tenido en un tiempo anterior, sería necesario entonces el uso de una estrategia de comunicación de crisis para solventarla.

En la política no es extraño observar que dos o más candidatos que en el pasado fueron aliados de partido, sean en un nuevo momento adversarios de partidos diferentes en una contienda electoral, esto es parte de la evolución natural de los sistemas democráticos; un ejemplo reciente de ello, en la democracia venezolana, se produjo en 1993 con el candidato Rafael Caldera liderando al partido Convergencia como uno de los adversarios electorales del partido que él mismo fundó y con el cual llegó a la Presidencia de la República en 1968, Social Cristiano Copei, en contra de su antiguo aliado político Oswaldo Álvarez Paz. Hacer una campaña electoral que genere una pugna sana y competitiva es lo más aceptado a nivel de imagen entre todos los candidatos contendientes y en todos los sistemas democráticos del mundo.

Hablemos entonces del candidato del año 2000, Francisco Arias Cárdenas, que en dichas elecciones se enfrentó, como candidato opositor, a su antiguo aliado ideológico y de partido, Hugo Chávez Frías, dando una dura pelea en la campaña publicitaria previa. Dicho candidato opositor tuvo un gran apoyo mediático y publicitario. En el próximo ejemplo se puede apreciar lo que fue una de sus consignas más importantes dentro de su campaña publicitaria electoral que, a pesar de haber tenido buenos spots electorales que lo recomendaban (endorsement) como el mejor candidato, fue exclusivamente el “spot de la gallina” el que cuestionó su imagen dentro del mundo político más reciente.

En artículos anteriores se ha explicado los efectos negativos de la “guerra sucia” y la “propaganda negativa”, en el cual se favorece más al candidato que se pretende perjudicar cuando el spot es ofensivo o pretende ridiculizar o humillar moralmente al contendiente electoral. A pesar de que este spot no fue lanzado anónimamente por la bancada opositora, como en los otros ejemplos, éste no sólo afectó negativamente al candidato Arias Cárdenas en dicha contienda, sino que lo afectó ulteriormente a nivel de imagen personal ante la opinión pública cuando a los pocos años volvió a las filas del partido contra quien se enfrentó, junto al hombre a quien llamó “gallina”. Es decir, así se tenga la convicción interna de la rectificación y la posterior reinserción a la ideología o al partido del cual salió, a nivel de imagen esta conducta se podría traducir como: ambigüedad ideológica, debilidad de carácter y hasta podría llegar a considerarse como de «poca fiabilidad».

Justo Morao

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