Quiero agradecer con gran afecto a la excelente periodista Luz Mely Reyes, por haber reseñado y recomendado mi libro «La publicidad electoral en sus dimensiones sonoras»en su prestigiosa columna Politikom del diario venezolano Últimas Noticias en su edición del domingo 22 de mayo de 2011.
En un artículo anterior se hacía referencia al tipo de publicidad electoral que fue utilizado por la candidata presidencial Irene Sáez en uno de sus spots para la campaña del año 1998 en Venezuela y, más recientemente, el candidato George W. Bush en el año 2000 en Estados Unidos . Se expuso el tema que comparten algunos expertos referido al tipo de publicidad subliminal visual que se inserta entre los cuadros fílmicos (frames) de una película, que difícilmente logran el efecto deseado, porque existen mecanismos de alerta inconscientes donde los valores y las creencias salen a relucir y actúan como escudo protector contra toda influencia que pretenda imponer acciones contra la voluntad del individuo.
Por otro lado, otros estudios referidos a propaganda han propuesto la idea que mediante la música es más fácil conectarse emocionalmente con un individuo e inducirlo a creer o actuar de una determinada manera, porque su humor puede ser afectado directamente. La música, a diferencia de la imagen, se cuela insospechadamente mientras la atención está puesta sólo en lo visual; aquélla duplica la sensibilidad del receptor y lo predispone para un sentimiento específico. La música también es utilizada en la publicidad como recurso mnemotécnico o para asociar una nueva idea con otra que se ha aprendido previamente.
El spot de la Gran Misión Vivienda Venezuela, radiado y televisado en 2011, destaca los requisitos que el ciudadano debe efectuar para participar en la adjudicación de una vivienda que el gobierno se ha comprometido a construir en poco tiempo. Este programa constituye una luz de esperanza en la creencia del ciudadano sobre un tema de gran interés nacional (issue) que afecta a gran parte de los venezolanos.
Ahora bien, se ha hecho un análisis libre sobre el tipo de música para saber cómo se utilizó y qué efectos se pretenden con el elemento sonoro del spot; y de ello se ha podido extraer lo siguiente:
Se ha utilizado música estilo salsa debido al carácter popular que tiene este importante género caribeño que, por ende, tiene mayor alcance dentro de un sentimiento de identidad comunitaria.
Se ha utilizado un tema musical que bien pudo haberse inspirado en una canción llamada “Qué manera de quererte” de Emilio Ríos que entre algunas versiones, la más popular es la del cantante puertorriqueño Gilberto Santa Rosa. Esta variación conserva el mismo ritmo percusivo de clave 2:3 y está un tono más alto que la original, pero contiene la misma instrumentación, el mismo carácter y sonido que los arreglistas, Georgie Padilla y Pappo Lucca, utilizaron en la original. El “solo instrumental” a diferencia de la original, está ejecutado por un instrumento para nada estridente, el vibráfono, ideal para colocar el mensaje informativo del spot por encima de él.
Esta técnica de rehacer un tema musical es muy válida y se ha utilizado desde la música clásica, la folklórica, la étnica y hasta el jazz; es llamada “variación de un tema” que a nivel publicitario puede ser utilizado como «factor de conexión emotivo» para relacionarla con una idea previamente aprendida por el receptor del mensaje, es decir, si nos detenemos a escuchar la letra de la canción original sabremos que se trata de una persona que halaga a su pareja con palabras y metáforas de amor y que sólo vive para quererla. Como ha sido una canción tan conocida y tan famosa en la radio y televisión, cantada por alguien tan reconocido entre los amantes de la salsa romántica, es casi improbable que alguien no la conozca o no la haya escuchado o bailado por lo menos una vez en su vida.
En el spot de Vivienda Venezuela, el tema musical como elemento funcional publicitario, podría contener lo siguiente: Existe la presencia subliminal de una tercera persona, de un ente, que expresa su “afecto y su querer” que está oculto tras la variación del tema de la canción que puede ser reconocida en distintos niveles de la percepción. Este “ente” está oculto debido a que es un arreglo instrumental, excepto por el coro inicial, cuya línea melódica está tocada improvisamente por un vibráfono, pero la progresión armónica es también una variación de la canción original, eso es lo que mantiene la presencia tácita de dicha «entidad» en el arreglo musical, que pudiera tratarse de la figura presidencial. No hay voz que cante, ni que diga: “qué manera de quererte, qué manera…”, pero el inconsciente se encarga de recordar y cantarle al receptor del mensaje a medida que transcurre la música sola, como si efectivamente hubiera alguien cantando.
Este tipo de tema musical crea una conexión que rebasa los límites del minuto donde se circunscribe el spot, nos dice que hay algo más importante, más trascendente que nos conecta al hacer el trámite del registro sugerido por el anunciante. Conecta sentimientos de afecto con la imagen que muestra de manera sencilla el esfuerzo gubernamental, ya sea real o irreal, de hacer y entregar viviendas para sus ciudadanos.
A continuación, se muestra la cuña o spot para tener una referencia de lo que se ha expuesto anteriormente; igualmente se muestra la canción de Emilio Ríos que se utiliza con fines netamente demostrativos y pedagógicos.
«Qué manera de quererte» de Emilio Ríos – canta: Gilberto Santa Rosa
Se podría decir que el año 1960 marcó el inicio de la comunicación política moderna, al menos en Estados Unidos. En la contienda electoral de ese año se enfrentaba el muy experimentado vicepresidente de esa nación Richard Nixon contra el “novato” senador por el estado de Massachusetts, John Fitzgerald Kennedy.
En dicha campaña las antiguas prácticas que se habían utilizado hasta entonces como los discursos en cada pueblo o ciudad, las caravanas de los candidatos, las convenciones estadales con presencia de los candidatos, se redujeron a su mínima expresión y hasta se pudiera decir que muchas desaparecieron. Ahora se presentaba por primera vez en la historia electoral el “debate televisivo” donde los candidatos podían dirigirse directamente a los votantes y llegar a audiencias aún mayores.
En el siguiente video se muestra un escenario político donde el candidato favorito para las presidenciales era Richard Nixon que, en esa serie de debates televisados, se vio opacado por la imagen de su contrincante, quien lucía mucho más joven, enérgico y deslumbrante. No se trataba sólo de los temas de interés (issues) que cada uno exponía brillantemente, sino de algo más. La gente que seguía los debates por la radio daba como ganador a Nixon, sin embargo, una mayor audiencia televisiva le daba el triunfo a Kennedy. Este fenómeno de la “imagen impecable” influyó tanto en el elector de la época que el triunfo de Kennedy fue un sorpresivo acontecimiento con una diferencia de menos de cien mil votos.
También se muestra al asesor televisivo de Nixon de esa época, Ted Rogers, comentando precisamente la mala imagen física que reflejaba su candidato en la pantalla, que lo hacía ver “transparente”, mientras que el porte de Kennedy era más favorable en ese medio electrónico y masivo.
Este es un extracto de una cálida y entretenida entrevista que me hizo la muy profesional periodista Marianna Gómez en su programa EntreNoticias de Globovisión, realizada el 10 de abril de 2011, donde hablamos temas de las campañas y los jingles electorales en Venezuela.
Agradezco muchísimo a Marianna por su simpatía y la deferencia que tuvo conmigo por invitarme a su importante programa de televisión y al equipo del canal de noticias venezolano Globovisión.