Visita de John Fitzgerald Kennedy a Venezuela en 1961

Sin lugar a dudas el pensamiento y la intención de los líderes que gobiernan y representan un país repercute de manera contundente en su futuro. Es sabido que como seres humanos todos tenemos nuestros defectos y virtudes, pero de la manera en que un líder vea al mundo, su personalidad, sus aspiraciones, su mente de progreso y sus ambiciones colectivas, dependerá entonces el desarrollo de su gobierno y su reflejo, consciente e inconscientemente, en sus propias acciones que irán decantándose a través del quehacer nacional de forma muy directa, afectando la vida de sus ciudadanos.

Betancourt y Kennedy 1961

La década de los sesenta fue una época muy difícil y convulsionada en Venezuela donde quedaban todavía los despojos de una feroz dictadura recién derrotada. El Presidente venezolano Rómulo Betancourt tomó las riendas de la democracia y se decidió a ejercer acciones dirigidas hacia el progreso y la modernidad del país. En tales acciones se encontraban estrechar lazos cordiales de amistad con los aliados de Venezuela para caminar de la mano hacia el desarrollo de proyectos que generaran bienestar para la ciudadanía.

Entre esos memorables momento de la historia política venezolana se encuentra la visita de John Fitzgerald Kennedy junto con su esposa Jacqueline en diciembre de 1961, la que amablemente aceptaron del gobierno de Betancourt, lo que representó un gran acontecimiento lleno de optimismo y esperanza para los venezolanos.

A continuación se presenta un secuencia audiovisual, cortesía de la Embajada de Estados Unidos en Venezuela, que muestran los momentos más solemnes y cordiales de aquella histórica visita donde reiteraban la buena fe y la mejor intención de colaboración recíproca entre dos pueblos y de dos líderes icónicos del continente americano.

Justo Morao

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Medio siglo de JFK

Cincuenta años separan dos días viernes. El 22 de noviembre de 2013 se habrá cumplido medio siglo del que ha sido considerado como el día en que el pueblo estadounidense del siglo XX perdió la inocencia.

JFK - Foto inédita publicada en 2013 - (cortesía nationalgeographic.com)

JFK – Foto inédita publicada en 2013 – (cortesía nationalgeographic.com)

El tiempo ha reivindicado la imagen de John Fitzgerald Kennedy y la ha puesto en su justa dimensión: un ser humano con defectos como cualquiera, pero a la vez, con una visión moderna de futuro, con un sólido propósito de impulsar la consolidación interna de Estados Unidos a nivel político y social en un momento de grandes tribulaciones; como también su empeño en el resguardo de la seguridad y defensa más allá de sus fronteras.

JFK in 64JFK estuvo preparando su reelección desde mediados de 1963 realizando una gira a través de los estados sureños de su país pasando por la ciudad de Dallas en el estado de Texas, donde encontró su muerte.

Entre las multitudes que se abalanzaban hacia el carismático líder se podían leer pancartas y afiches de pre-campaña con la leyenda “JFK in 64”.

El vicepresidente Lyndon Johnson que pasaba por una mala racha de eventos que empañaban su imagen política y electoral, la cual trataba de recuperar a toda costa, sería el sucesor temporal por mandato constitucional del fallecido presidente. Irónicamente, el trágico evento le serviría para revitalizar su imagen y para impulsar su carrera política que contribuiría a su propio triunfo electoral presidencial en el año 1964.

Justo Morao

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La ventaja de la buena imagen televisiva en una campaña electoral

 

Se podría decir que el año 1960 marcó el inicio de la comunicación política moderna, al menos en Estados Unidos. En la contienda electoral de ese año se enfrentaba el muy experimentado vicepresidente de esa nación Richard Nixon contra el “novato” senador por el estado de Massachusetts, John Fitzgerald Kennedy.

En dicha campaña las antiguas prácticas que se habían utilizado hasta entonces como los discursos en cada pueblo o ciudad, las caravanas de los candidatos, las convenciones estadales con presencia de los candidatos, se redujeron a su mínima expresión y hasta se pudiera decir que muchas desaparecieron. Ahora se presentaba por primera vez en la historia electoral el “debate televisivo” donde los candidatos podían dirigirse directamente a los votantes y llegar a audiencias aún mayores.

En el siguiente video se muestra un escenario político donde el candidato favorito para las presidenciales era Richard Nixon que, en esa serie de debates televisados, se vio opacado por la imagen de su contrincante, quien lucía mucho más joven, enérgico y deslumbrante. No se trataba sólo de los temas de interés (issues) que cada uno exponía brillantemente, sino de algo más. La gente que seguía los debates por la radio daba como ganador a Nixon, sin embargo, una mayor audiencia televisiva le daba el triunfo a Kennedy. Este fenómeno de la “imagen impecable” influyó tanto en el elector de la época que el triunfo de Kennedy fue un sorpresivo acontecimiento con una diferencia de menos de cien mil votos.

También se muestra al asesor televisivo de Nixon de esa época, Ted Rogers, comentando precisamente la mala imagen física que reflejaba su candidato en la pantalla, que lo hacía ver “transparente”, mientras que el porte de Kennedy era más favorable en ese medio electrónico y masivo.

Justo Morao

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