Rubén Blades va con todo al ruedo electoral

El renombrado artista internacional Rubén Blades manifestó a pocos días de culminar el año 2014, que se lanzaría al ruedo electoral en los comicios de 2019 en Panamá. Éste ya había transitado el camino electoral en ese país en 1994 con su propio partido Papa Egoró (Madre Tierra) con el cual alcanzó sorpresivamente el tercer lugar en esos comicios.

Blades dio a conocer que este es el momento en el cual todavía tiene la energía para trabajar sobre los temas políticos, sociales y económicos destacando los que siempre le han preocupado en su país, como son: el fortalecimiento de la democracia y la lucha contra la corrupción.

Rubén Blades ha sido además de un artista, un luchador social y un creador de conciencia. A través de su obra musical y poética ha intentado reflejar en sus historias y personajes de canciones, los principales problemas sociales y políticos de la sociedad latinoamericana, sobre las carencias y las distorsiones sobre la percepción del poder y sus alcances, asimismo, sobre la esperanza de los menos afortunados. Para ello nunca ha ocultado su tendencia ideológica centro-izquierdista.

A diferencia de muchos políticos comunes, Blades tiene una extensa carrera que ya desde los años setenta fue destacando la necesidad de un cambio de paradigma social y político. La ventaja que tendrá sobre sus contrincantes es que su vínculo de comunicación con el electorado se realiza, sin duda, en un plano emotivo, a través de los sentimientos propios de su público que se identifican con la poesía y las melodías de sus canciones. Eso es precisamente lo que pagarían otros candidatos comunes a sus asesores de campaña unos pocos meses antes de cualquier elección, por lograr esa identificación momentánea y, a veces, ficticia con su electorado. Es decir, ya Blades tiene adelantado por cuarenta años ese camino de identificación genuina y una compenetración emotiva con su posible electorado.

La desventaja es que debido a que la política suele ser un tema muy superficial dentro de las grandes masas de votantes, su imagen siempre estará sujeta a ser visto solo como un artista. Tendrá entonces que enfocarse y esforzarse en hacer una campaña informativa que complemente su imagen artística y muestre que, además de músico, ha sido un incansable activista en materia de derechos sociales, que tiene una preparación y una experiencia igual o hasta mayor que sus contrincantes políticos, que es un abogado graduado en la universidad de Harvard en Massachusetts, donde pocos pueden alcanzar ese grado; que tiene una sólida formación cultural que puede dar otra visión de rumbo a su país.

Es una gran batalla por el cambio al que se enfrenta ese ciudadano del mundo, cuya campaña electoral seguiremos de cerca.

Justo Morao

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La canción popular de protesta como creadora de conciencia política y social

A finales del siglo XIX y principios del XX se produjeron movimientos nacionalistas donde intelectuales latinoamericanos, con amplia formación académica y profundo compromiso, comenzaban a sentar las bases de la cultura y el desarrollo moderno suramericano, en disciplinas como la literatura, la música y las artes en general. Con esa misma tradición, más allá de la mitad del siglo XX, se desarrollaron movimientos organizados de artistas populares, principalmente folcloristas, que comenzaron a expresar de forma poética y musical su rechazo a las políticas impuestas desde el exterior.

Debemos recordar que las incipientes economías de los países pertenecientes a las región latinoamericana empezaban a tomar forma y eran sumamente vulnerables al abuso impuesto por Estados Unidos, principalmente, al igual que otros países desarrollados de Europa, los cuales presionaban de manera irregular sus sistemas políticos, económicos y sociales, en muchas ocasiones, hasta demolerlos.

La canción de protesta, o la Nueva Canción latinoamericana, la Nueva Trova en Cuba, nacieron casi simultáneamente, inspiradas en los desdenes y la opresión de gobiernos extranjeros que invadían a estas ingenuas naciones de muchas manera, irrespetando su soberanía y sus pueblos. Era una canción construida para crear conciencia, para despertar y fomentar, a través de melodías y armonías de fácil recuerdo, una lucha ideológica que mantuviera viva la identidad y la dignidad. Pero este tipo de canciones no fueron sólo latinoamericanas, quizás también fueron inspiradas en su forma más popular-comercial, por artistas estadounidenses como Bob Dylan, o el británico John Lennon, quienes pasaron por grandes tribulaciones al ser partícipes de los movimientos sociales y políticos de la juventud norteamericana, movimientos pacifistas que se valían de sus rimas y melodías para generar protesta por los conflictos de la sangrienta guerra de Vietnam en los sesenta.

En América Latina, nombres como Mercedes Sosa, Facundo Cabral, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Víctor Jara y Alí Primera, entre muchos otros, han estado presente desde los inicios de este movimiento hasta nuestros tiempos. Un caso emblemático ha sido el de Rubén Blades y Willie Colón, uno panameño y el otro neoyorquino, que han estado ligados cercanamente a la comunidad puertorriqueña y han palpado a través de sus vivencias los abusos del poderío estadounidense sobre la isla y su pueblo. El género musical popular “salsa“, nacido en Nueva York, muy rico en ritmos caribeños acentuados y síncopados, ha sido un medio idóneo, popularmente hablando, para llevar a las masas esa crítica necesaria en lo político y en lo social, por una parte para no dejarse arrebatar la identidad y la sonrisa; y, por la otra, para mostrar cómo las políticas imperialistas han afectado no solo la economía, sino la moral de nuestros pueblos.

A continuación, se escucharan dos clásicos de este genero musical, en voz de su autor Rubén Blades, bajo la producción de Willie Colón, una pieza alegórica al acecho imperialista y la otra como crítica a un estilo de vida que no le es propio al ciudadano latinoamericano.

Tiburón – Rubén Blades

Plástico – Rubén Blades

Justo Morao

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